Vamp,
un gatito negro que desearía ser casero pero que no puede por destino y nacimiento,
me trajo hoy,
cautivo entre sus dientes,
un soplo de vida
dorada.
Y me dijo,
sin querer desprenderse,
"toma, es un presente".
Lo recibí entre mis manos.
Ojos sellados.
Cabeza ladeada.
Froté y froté su cuerpecito aún caliente
sintiendo
cómo la mágica hoguera crecía y
se elevaba...
Lo dejé dormido sobre la rama de un árbol.
Soñé que volaba.
RSB