viernes, 2 de octubre de 2026

Por sus frutos los conoceréis

 


 Vivimos en tiempos de "relato", pero de "relato chungo". Hubo un tiempo en que "el cuento" era una forma de "parábola", una manera  de explicar verdades profundas, enseñanzas morales, para que así fuesen comprendidas y pudiesen llegar a un mayor número de personas. Una curva con puntos equidistantes a una recta. Pero hemos perdido la recta y giramos como sociedad como una peonza sin rumbo. Encontrar la flecha que marca el camino se ha convertido en "¿Dónde esta Wally?". Imposible...no...pero muy entretenido. No apto ni para impacientes ni para cardiacos.

 No hay nada en este mundo que me despierte más la ira que el que se aproveche la vulnerabilidad y la necesidad para conseguir intereses espurios. Que se utilice la ingenuidad, el miedo y la enfermedad para dirigir "el relato" hacia lo que "a mí me beneficia pero no beneficia a todos". Que se emplee la técnica de la distracción de "mirar el dedo en vez de mirar la luna". Que se den respuestas básicas como, "sí o no" "buenos o malos" "blanco o negro" "rojos o azules", a preguntas complejas, muy complejas, que dependen de múltiples factores e incógnitas. Incógnitas que hay que despejar UNA A UNA si realmente se pretende resolver la ecuación.

 Así que en estos días lo único que le he podido decir a mi hija es "por sus frutos los conoceréis". "Mira lo que deja tras de sí una persona con sus actos y/o palabras, escucha lo que eso despierta en tu corazón (NO en tu emoción), lo que provoca en tu interior, y cotéjalo con tu PROPIO sistema de valores, con lo que para ti es importante". Porque el qué y el cómo siempre está supeditado al quién. Hay personas que han venido a este mundo a generar caos y desunión, y tienen también su tiempo y su función, pero no todo vale para todos ni el caos debe de ser la herramienta de la que tirar cuando hay escasez de generosa creatividad.



                                                             RSB