Ultimamente andaba yo despotricando de "la basura", literal, que me encuentro todos los días al salir a la calle, acaso reflejo de toda "la mierda" que está subiendo a la superficie, cuando hoy "me recuerdo" que Peréz-Reverte tenía razón sobre que, eso que tantas veces nos condena, nos salva en otras.
Aunque discrepo de su forma de mirar este país. Quizás porque yo todos los días veo en mi cotidianidad, más que sus miserias (que las tiene), la grandeza de su generosidad al atender (*) en la enfermedad a tantas y tantas personas que sin tener raíces aquí encuentran "la tierra" que les proporciona alivio, descanso y, a veces, sanación. (*) Atender- Acoger o satisfacer un deseo, ruego o mandato / Aplicar voluntariamente el entendimiento a un objeto espiritual o sensible / Tener en cuenta o en consideración algo / Mirar por alguien o algo o cuidar de él o de ello.
It's a little bit funny this feeling inside
I'm not one of those
Who can easily hide
I don't have much money but boy if I did
I'd buy a big house where we both could live
If I was a sculptor, but then again, no
Or a man who makes potions in a travelling show
I know it's not much but it's the best I can do
My gift is my song and this one's for you
And you can tell everybody this is your song
It may be quite simple but now that it's done
I hope you don't mind
I hope you don't mind that I put down in words
How wonderful life is while you're in the world
I sat on the roof and I kicked off the moss
Well, a few of the verses
Well, they've got me quite cross
But the sun's been quite kind
While I wrote this song
It's for people like you that I keep it turned on
So excuse me forgetting but these things I do
You see I've forgotten if they're green or they're blue
Anyway the thing is what I really mean
Yours are the sweetest eyes I've ever seen
You can tell everybody this is your song
It may be quite simple but now that it's done
I hope you don't mind
I hope you don't mind that I put down in words
How wonderful life is while you're in the world
Ayer me compartía la amiga de mi vecina, mujer de 80 años muy comprometida con la reivindicación del feminismo como muchas otras de su quinta hacia las que siento una profunda gratitud, lo contenta que se sentía de ver mujeres en televisión y en otros ámbitos con roles que hace pocos años estaban asignados solo a hombres, como puede ser, un, dos, tres....responda otra vez, "periodista deportivo". Y yo me quedé por unos segundos con una expresión congelada en la cara que no quería ser despectiva pero tampoco condescendiente. "Bueeeno, siiii...., es verdad pero". Siempre un pero.
Y no es que la cosa no haya avanzado, si esa es la palabra adecuada, es que la cosa...todavía...ni es. Personalmente no tengo nada en contra de,
por ejemplo, un, dos, tres...responda otra vez, "el periodismo deportivo realizado por mujeres", pero es que yo, personalmente, no me siento más representada como mujer en la sociedad porque una retransmita un partido
de futbol. El mundo que conocemos está condicionado por una mirada muy particular y yo puedo asegurar que no tiene ¡NADA QUE VER! con la mía.
El mismo pero surgió cuando inicié mi caminar en la vivencia del concepto Familia, Pareja, Maternidad, Amistad, Amor, Trabajo, Círculos de Mujeres, Sociedad, Meditación, Camino Espiritual...etc, etc, etc. No me veía. No veía un reflejo con el que me sintiese identificada. Así que cuando encuentro mujeres y hombres que hablan en público como hablan en privado (consigo mismos o con otros) me siento ligeramente esperanzada (*).
RSB
(*) Esperanza - Estado de ánimo en el cual se cree que aquello que uno desea o pretende es posible. Ya sea a partir de un sustento lógico o en base a la Fe, quien tiene Esperanza considera que puede conseguir algo o alcanzar un determinado logro. "...cualquier fe es una forma de ceguera. Cuando decimos: "La fe es creer lo que no vemos", en ese mismo instante la fe nos impide ver lo que vemos..." -J.L. Sampedro
Tiene el pelo largo y teñido de rosa y le gusta ponerse diademas con flores y mariposas. A veces me persigue por la residencia contándome sus dolores para que la dé "alguna pastillita de esas". Me enseñaron a no cuestionar cuando alguien te dice "tengo dolor". Me dicen que lo hace porque soy
"la nueva" y todavía no me conozco "las manías" de cada uno de los residentes para llamar mi atención. Me cuesta decir residentes y no pacientes. ¿Será que en el hospital lo que se pide es que desarrolles la paciencia y en las residencias que aprendas a considerarlas tu casa?. El caso es que me resisto
a no escucharla porque, digo yo que, aunque no haya dolor físico,
cuando alguien te solicita es que algo necesita. Puede que tú tengas algo
que pueda aportarle alivio o...quizás...lo tenga ella para ti.
Emilia y yo nos miramos el primer día y...nos sonreímos. No puedo negar que su pelo rosa y su aspecto de pequeña hada del bosque me llamó poderosamente la atención. En ciertos momentos uno aprende a localizar rápidamente a las personas o los espacio-tiempo que podrían significar "casa" para ti. Es como cuando la gente recurría a las Iglesias buscando "Acogerse a Sagrado". Hasta que no te encuentras perdido o en estado de inanición
no aprendes a recurrir a ello. Porque en todos los lugares que transitan
nuestro Cuerpo, por muy extraños o extranjeros que te parezcan,
siempre encuentras algo de ti, entrelazado en ellos.
Ayer vino su hijo, el que vive y trabaja en "el extranjero". Fueron a comer y
al regresar la descubrí radiante. Me detalló todos los pormenores del encuentro. "Estoy agotada pero feliz", me dijo con su sonrisita. No se acordó de pedirme "la pastillita esa". La acompañé a su habitación. Nunca antes había traspasado la puerta. Me encontré rodeada de muñecos. Muñecos en su cama, muñecos en las estanterías, muñecos en la cama de su compañera. Parecía la sección de juguetes de un gran almacén. Viendo mi cara de sorpresa rió y
me explicó,
"de niña nunca tuve muñecos. Fuí niña en la guerra. Mis padres se quedaron
sin nada y yo, siendo consciente de nuestra necesidad, le pedía a los Reyes Magos que me trajesen un muñeco por Navidad. Un día mi madre recogió
un muñeco de la basura; lo limpió, lo arregló y me lo regaló. Todos los años
hacía como que se perdía y me volvía a regalar el mismo muñeco con un traje nuevo que ella cosía. Así que cuando tuve oportunidad comencé a regalarme muñecos hasta hoy. Me siento acompañada por ellos". Me dejó sin palabras.
Le dí un beso de buenas noches y me fuí a "casa" con su sonrisa, su madre y con sus "muñecos de Navidad".